Nuestra
cultura nos ha enseñado a tener miedo de nuestra propia fuerza, a ver el amor
propio como una amenaza para los demás. Nos han dicho que una mujer que se
elige a sí misma es una mujer peligrosa. Y tienen razón: somos peligrosas para
los sistemas que nos quieren sumisas y cansadas.
Recuperar
la salud de nuestra alma implica renunciar a los contratos que firmamos sin
leer: el contrato de ser perfectas, el contrato de no envejecer, el contrato de
no molestar. Cuando una mujer decide volver a sus bosques internos, cuando
decide que su felicidad no es negociable, el mundo entero tiembla porque una
mujer libre es una fuerza de la naturaleza que nadie puede detener."
________Clarissa Pinkola Estés

