Queridos niños humanos,
Soy la Tierra hablándoles a ustedes. Yo soy vuestra madre y los llevo en
mi regazo durante toda vuestra vida. Ustedes son abrigados por mí,
incluso si no son conscientes de eso y están demasiado ocupados y
metidos en sus asuntos diarios. Yo los sostengo y los invito a
conectarse conmigo, mientras deseo agitar vuestros recuerdos y hacerles
recordar algo. Es acerca de algo antiguo y precioso que en el mundo
moderno parece haberse olvidado. Se trata de la natural seguridad de
estar en la Tierra.
Para recordar la seguridad natural de ser, ustedes pueden mirar toda la
naturaleza que los rodea. Observen las estaciones, cómo ellas van y
vienen por sí mismas, miren las plantas y los animales llevando a cabo
sus vidas diarias, escuchen el susurro del viento o el murmuro del agua.
De este modo ustedes brevemente recuerdan que las cosas más importantes
en la vida suceden automáticamente, como resultado de la naturaleza
yendo por su curso. La naturaleza está por todos lados a vuestro
alrededor y está en ustedes también, porque ustedes también tienen una
naturaleza en ustedes y es parte de la naturaleza como un todo.
Especialmente en el Oeste, ustedes se han vuelto tan orientados a vivir
desde vuestras cabezas que han olvidado que son seres naturales, como
las plantas y los animales. Miren a los animales, cómo ellos
naturalmente se rinden a la vida. Ellos casi no pueden hacerlo de otra
manera. Ellos conocen las emociones tales como el miedo y la
resistencia, pero ellos no pueden oponerse a la vida tanto como pueden
hacerlo los humanos. Los seres humanos por medio del pensamiento
excesivo pueden crear una jaula para su propia naturaleza y eso luego de
un tiempo causará problemas. La vida no puede ser organizada y
controlada por el pensamiento humano. Las fuerzas fundamentales de la
naturaleza son más vastas que eso. Tarde o temprano ustedes lo
descubrirán. Habrá un momento en el cual tendrán que rendirse a la
naturaleza.
A menudo ustedes alcanzan tales momentos a través de una crisis, una
situación en la que se atascan y que les pide que suelten el control,
porque ya no tienen más agarre sobre las cosas dentro o fuera de
ustedes. Soltar el control duele y puede ser una lucha. Aún así los
traerá a casa. Ustedes piensan que están perdidos y ahogándose en el
caos, pero en realidad se están acercando a la seguridad natural del Ser
mismo. La vida los sostiene y los ama. Las crisis con frecuencia
parecen ser crueles e injustas, pero en verdad ellas siempre acarrean
dentro la invitación de la naturaleza, o si quieren de Dios, que les
dice: “vengan a casa, regresen a mí”. Hay una mano que guía dentro de la
crisis, la cual busca apoyarlos y mostrarles el camino.
Todos ustedes quienes leen esto están en el viaje interior hacia la
totalidad y la consumación del ser. Están buscando llevar su alma a la
vida en un cuerpo humano de carne y hueso. En este camino ustedes pasan
por diferentes etapas. El alma se encarna – o desciende dentro – del
cuerpo en diferentes etapas. Cuando ustedes recién habían comenzado el
viaje interior, probablemente llegaron a ponerse al corriente de esto a
través de su cabeza. Por ejemplo, ustedes pueden haberse sentido
atraídos por ciertos libros o personas quienes arrojaron una luz
diferente sobre ideas y valores que siempre tomaron como admitidos.
Ustedes pueden sentirse sacudidos por sus nuevos pensamientos, y aún así
extrañamente atraídos hacia ellos. Les fascinará leer y escuchar más
acerca de eso. Liberarán algunas de las estructuras más rígidas de
vuestro pensamiento y se abrirán a algo nuevo. Leer y hablar con
personas de otra mentalidad pueden ser incentivos que los ayudan en el
proceso. Así es como el viaje interior comenzará para muchos. Ustedes
devoran los libros espirituales como sus comidas. En lo profundo dentro
de ustedes algo quiere despertar y cambiar, y esto primero se traduce
como la necesidad de una nueva forma de pensamiento.
Luego de un tiempo ustedes comienzan a añorar algo más. Empiezan a
pensar: bien, yo entiendo de lo que ellos hablan en esos libros pero
ahora ¿cómo aplico todo esto a mi propia vida? ¿Cómo se le da vida a
este conocimiento y cómo lo traduzco verdaderamente a mis sentimientos y
acciones en la Tierra? Estas preguntas pueden rondarles y llevarlos a
la desesperación, pero ustedes no pueden forzar la vida. Sin embargo en
cierto momento algo sucederá en vuestras vidas que los ayudará a dar el
salto desde la cabeza al corazón. Con frecuencia es algún tipo de
crisis. Pueden ocurrir cambios en el área del trabajo, de las
relaciones, de la salud o la pérdida de un ser querido. Sea lo que sea,
en un determinado momento surgirán sentimientos dentro de ustedes que
serán tan intensos que no podrán ser ignorados. Ustedes tienen que
aceptarlos y permitir que la transformación se lleve a cabo. Aquí es
cuando vuestra alma encarna más profundamente dentro de vuestro corazón.
En un comienzo vuestra alma había descendido a vuestra cabeza,
inspirándolos a asimilar nuevas ideas a través de libros, charlas,
etcétera. Luego el alma golpea a vuestra puerta en un nivel más
profundo, el nivel de los sentimientos. Ustedes conocerán capas de
emociones que nunca antes supieron que existían. Las crisis estimulan
esto; harán que viejas emociones de la infancia vengan a la superficie,
tal vez incluso recuerdos de otras vidas. Explorarán estas capas de
emociones y así es como el centro del corazón se abre. Vuestra alma
encarna incluso más profundamente, llenando el chakra del corazón con su
energía.
La transformación que tiene lugar en esa etapa puede dar surgimiento a
varias complicaciones. Ustedes comienzan a mirar al mundo con otros ojos
y sus relaciones con los demás también cambian. Adentro en lo profundo
despierta la conciencia de la unidad. La conciencia de la unidad
significa que ustedes comprenden que todos nosotros, los hombres, los
animales, las plantas, la naturaleza, estamos todos juntos sostenidos
por una fuerza divina, y que estamos unidos unos con otros, cada uno
como un espejo del otro. Esta conciencia puede ser abrumadora y para
muchos de ustedes el cambio de la cabeza al corazón genera una gran
sensibilidad interior. Esta elevada sensibilidad puede crear
desequilibrios. Los límites con los demás se borran, ustedes pueden
asimilar una gran cantidad del componente emocional de otras personas
sin saber cómo liberarlo y vuestros estados de ánimo pueden ir desde muy
arriba a muy abajo. Sin embargo, el salto de la cabeza al corazón,
aunque esencial y poderoso, no es la última etapa en la encarnación del
alma. El alma quiere descender incluso más profundo, dentro del vientre.
Cuando el alma ha descendido al nivel de vuestro corazón, ustedes han
despertado parcialmente. Son conscientes de sus sentimientos, se atreven
a observar sus emociones, están preparados para ir hacia adentro y
enfrentar sus heridas internas. Pero ustedes también se sienten
debilitados por su alta sensibilidad y por la inestabilidad que surge
debido a esto. Debido a que vuestro corazón está tan colmado de
sentimientos, por momentos ustedes pierden su arraigo, y esto puede ser
difícil. Esto les sucede a muchos de ustedes. Cuando el centro del
corazón está radicalmente abierto, vuestra sensibilidad puede llegar a
ser demasiado para ustedes y ustedes pueden querer apartarse del mundo.
Ustedes ya no se expresarán más creativamente porque todo es demasiado y
muy abrumador. Esto puede hacerlos sentir ansiosos y exhaustos.
La respuesta a este problema no es ir hacia atrás hacia vuestra cabeza.
La respuesta está en su vientre. Ustedes están listos para el próximo
paso en el proceso de la encarnación del alma: la transición del corazón
al vientre. El alma quiere fluir incluso más profundamente dentro de
vuestro cuerpo. En el centro de su abdomen hay un espacio o punto de
silencio. Vayan ahí con su consciencia ahora mientras yo hablo. En ese
espacio no hay idioma, ni pensamiento, ni conceptos. Ustedes pueden oír
el susurro de las hojas en el viento o el sonido del batir de las olas.
Esos sonidos pueden ayudarles a volverse conscientes del silencio que
hay en ese centro.
En este nivel vuestro conocimiento espiritual y sentimiento se vuelve
instintivo, o como uno podría llamarlo, una segunda naturaleza. No hay
más necesidad de pensar o incluso de sentir. Se hace presente un
profundo conocimiento desde el cual ustedes actúan y la vida fluye hacia
ustedes fácilmente. Vuestra alma entonces se ha vuelto su naturaleza,
ha descendido al nivel de la conciencia instintiva. ¡Esto les da el
equilibrio que necesitan! Ustedes pueden permanecer centrados y calmos
en medio de un entorno demandante y turbulento. Vuestro centro de los
sentimientos (vuestro corazón) quiere conectarse con su vientre, para de
este modo estar verdaderamente arraigado y para que ustedes se sientan a
salvo en la Tierra.
Visitemos ahora ese lugar en su vientre. Confíen en que está ahí.
Díganle a su alma que es bienvenida ahí. Permitan que vuestra alma fluya
desde vuestra cabeza, inspirando vuestro pensamiento, hacia su corazón,
irradiando amor y bondad, hacia su vientre, dándoles confianza,
autoestima, un profundo conocimiento interior de que ustedes son quienes
son y de que son hermosos como son. Sientan su abdomen abriéndose a
ustedes. Sientan cómo la luz dorada de su alma fluye hacia abajo hacia
vuestro chakra raíz y se conecta conmigo, la Tierra. Vayan adentro a lo
profundo. Sean el centro de silencio y sepan que desde ahí vuestra
elevada sensibilidad se equilibrará con paz y tranquilidad. En este
estado equilibrado, ustedes sabrán cómo poner límites alrededor de
vuestros sentimientos. Sabrán cuándo abrirse y cuándo mantener
distancia, permaneciendo cerrados a ustedes mismos. Ustedes determinan
cuándo decir “sí” y cuándo decir “no”, cuándo conectarse y cuándo
soltar. La clave está en vuestro vientre.
Para ayudarles a conectarse con este centro, yo les sugiero que imaginen
a un animal que representa el poder interior que reside en su abdomen.
Tomen el primer animal que venga a su mente. Recuerden, los animales son
unas criaturas muy espontáneas, ellos viven desde sus instintos, sus
reflejos naturales. Este animal refleja su conocimiento interior
instintivo. Ya está ahí. Los está esperando. No necesitan crearlo, sólo
necesitan verlo y reconocerlo. Inviten a este animal a acercarse a
ustedes, díganle hola y mírenlo a los ojos. Ahora pregúntenle si tiene
un mensaje para ustedes, que les ayude a descender más profundamente
dentro de vuestro vientre.
Dejen que al animal hable. El animal encarna la sabiduría de lo
instintivo y ustedes pueden recibir esa sabiduría, porque ustedes tienen
una cabeza y un corazón. Ustedes pueden sentir y articular esa
sabiduría. Esa es la belleza de la cooperación entre la cabeza, el
corazón y el vientre. Ninguno de ellos es mejor o superior que el otro.
Más bien es su cooperación equilibrada lo que los hace totales y
completos. Vuestra cabeza puede darles mucho placer. Pensar puede ser
útil y divertido. Les da la oportunidad de comunicarse con los demás,
mientras provea un idioma común. El corazón ofrece la posibilidad de
experimentar alegría y todo el rango de emociones humanas que comprende
la vida. Es un don hermoso. El vientre les da vuestro cimiento, vuestro
“yo”, si es esa la palabra adecuada. Les permite realmente ser ustedes,
firmes y arraigados, trazando vuestros propios límites y usando vuestro
discernimiento. Desde esta base, la interacción con vuestro corazón y
vuestra cabeza se vuelve un juego alegre. Si estas tres capas están
alineadas unas con otras, ustedes se sienten completos, y la vida en la
Tierra es digna de ser vivida. Puede estar llena de inspiración, amor y
felicidad. Ustedes pueden rendirse a lo que los emociona y los inspira,
mientras al mismo tiempo no pierden vuestras bases, vuestro punto
interior de silencio. Pueden permanecer cerca de ustedes mismos, y al
mismo tiempo dar y recibir libremente lo que la vida les ofrece.
Los saludo. Mi amor y compasión siempre está cerca de ustedes. Yo estoy
jugando este juego junto con ustedes y soy parte de él. Ustedes como
seres humanos son hermosos y ricos. Tengan fe en la belleza y en el
poder de los instrumentos disponibles para ustedes, los instrumentos de
pensar, sentir y ser.
Los amo.
© Pamela Kribbe 2009
Un abrazo!!